miércoles, 13 de octubre de 2010

Gente que cree en un sueño

Por José Guadalupe Isabeles Martínez

Prefiero entender una causa, que ser monarca en Persia” (Demócrito)

¿Qué vamos a hacer con Sayula?, es una pregunta crucial que yo me he planteado continuamente. Desde luego no he sido el único. Lueguito hay que plantearnos la cuestión: ¿qué vamos a hacer por nuestra gente? Ahora que estoy por terminar la universidad, me vienen montones de preguntas a la mente, muchas de ellas relacionadas con mi regreso a la municipalidad.

Como bien asevera el Lic. Jesús Cantú Escalante, para una televisora local en Monterrey: “la primera responsabilidad es de la autoridad”, ¿para qué?, para muchas cosas. Ver al municipio desde una perspectiva distinta, permite observar las deficiencias en la forma de hacer gobierno; lanzar cuestionamientos y ser parte de los ‘inquisidores’ endemoniados, de lo público, según se dice. Lo preocupante es que, con nuestras recomendaciones a la autoridad, vemos que se hace una única cosa elevada al cubo: nada. ¿…?

Parece mentira que un pueblo chico, de verdad resulte en un infierno grande; que los ayuntamientos se funden por un caudillo y su séquito; que hasta los partidos políticos se hayan convertido ¡aquí mismo!, en n-e-g-o-c-i-o-s familiares, donde se heredan las direcciones de los mismos como en el Partido Acción Nacional (PAN); donde se pretende impulsar a los hijos para candidaturas municipales, como también lo es en el PAN. Unos poquitos se la pasan saqueando las arcas municipales. Cada vez se disocian más los discursos de los hechos.

Comparte el matemático Dr. Sergio Fajardo (quien saltó a la palestra pública desde la academia), ex alcalde de Medellín, capital industrial de Colombia, que lo más bello debe ser para los más humildes, o sea los más pobres. En alusión a que, las puertas de las oportunidades les sean abiertas en verdad. Que el niño más pobre atienda la mejor escuela y tenga las mejores oportunidades. ¿Por qué no?

Y esto es fácil relacionarle con el problema pandilleril en Sayula, que para empezar, deberíamos llamar mejor “área de oportunidad.” Es más factible atender a las nuevas generaciones de nuestras colonias marginadas, a los niñitos que apenas van creciendo, para cortar en una o dos generaciones el problema de raíz.

Desde luego, también hay que subsanar la problemática con los jóvenes que durante años se han hecho más daño que beneficio en dicho contexto. Mucho se puede hacer. Pero hay que intentar evitar que el pandillerismo, como consecuencia de la marginación y falta de oportunidades, siga apareciendo y convirtiéndose en una salida para nuestros hijos.

Una opción es construir (a) bibliotecas comunitarias en cada colonia, pero destinadas a este público que, del Estado no ha recibido la mano; hay que crear (b) centros de aprendizaje equipados con computadoras e Internet especialmente para ellos; (c) centros de lenguaje donde puedan aprender inglés, principalmente la niñez marginada que pasa viendo horas la TV, en el mejor de los casos. Claro que todo sería a cambio de labor social.

¡Oh!, casi lo olvido. También hay que edificar (d) centros culturales donde se enseñe a tocar el violín y el piano a nuestros niños. La cultura es de carácter superlativo. Que todos puedan acceder a lo que ya podemos bautizar como parte del “Municipio de Bienestar.”

Esto puede parecer más puro idealismo, pero vayamos recobrando mejor esa capacidad de soñar, pero ante todo de trabajar juntos. Porque, ¿qué vamos a hacer cuando despertemos una mañana con los Mara Salvatrucha, contribuyendo y abonando al caos?

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martes, 12 de octubre de 2010

Del por qué la transición democrática está en peligro en el Estado de México

Por Luis Mario Téllez Ríos

Apenas este fin de semana pasado, el PRD aprobó la posibilidad de ir en alianza con el PAN, para renovar la gubernatura del Estado de México en 2011, ante lo que ambos partidos ven como la imperante necesidad de detener el avance, del prácticamente candidato del PRI, Enrique Peña Nieto, a la Presidencia de la República en 2012.

Al mismo tiempo, y tal como lo venía diciendo desde hace semanas, Andrés Manuel López Obrador desdeñó y reprobó la posibilidad de esta alianza, la razón: que a él no se le olvidaba que era el PAN el que le había robado la Presidencia en 2006.

Sin embargo, ante la inminencia de esta alianza entre partidos ideológicamente antagónicos, informó que solicitaría licencia temporal al PRD para poder construir una candidatura ciudadana encabezada por los partidos PT y Convergencia. Nada más políticamente suicida. Si lo que se busca a toda costa es minar la popularidad y credibilidad de Peña Nieto rumbo a 2012, propósito explícito de AMLO, entonces el separar a la oposición en varios bloques solo augura una derrota dolorosa que en vez de cumplir con su cometido, vendría a fortalecer aún más la imagen de invencible del hoy gobernador mexiquense.

Con su actitud, López Obrador lo único que está haciendo es servir a los intereses de Peña Nieto, dividiendo a lo que junto podría significar mucho en términos positivos para el estado más poblado de México. Significaría que por primera vez en la historia, el estado sería gobernado por un partido distinto al PRI, que las grandes necesidades de una buena parte de la población serían atendidas con políticas públicas diferentes e innovadoras, que se transparentarían los malos manejos de los exgobernadores, como Arturo Montiel, y que la imagen tele-construida de un estado supuestamente de vanguardia y progreso sería desmentida por el vergonzoso primer lugar en feminicidios en todo el país, incluso por encima de Cd. Juárez.

La decisión es sencilla: dividir a la oposición y permitir que Peña Nieto, un político cuyos pasivos son mayores a sus activos y además impulsado por los intereses más oscuros, avance y consolide su proyecto político o bien, dejar a un lado los odios y rencores partidistas para pasar a un pragmatismo político que no podrá dar más que buenos resultados para los mexiquenses y los mexicanos en general.

El momento que hoy vivimos es crucial. ¿Qué haremos? Repetir el año 2000, símbolo de la auténtica transición democrática que pudo ser y no fue o, aprovechar el inmenso potencial de esta oportunidad de hacer historia y cambiar las cosas para bien. La moneda está en al aire.

lunes, 11 de octubre de 2010

De vuelta a los principios

Por José Guadalupe Isabeles Martínez

Recuerdo bien la última vez que me aparecí por Zapotlán el Grande. Fue la tercera semana de octubre, del año 198… Me había ido a los toros que organizaban mis compañeros, para luego ir a parar a la gran feria en las afueras de la ciudad, especialmente a uno de esos espacios donde la gente baila y toma, pero toma de veras. Aquella noche yo conducía.

Amanecía cuando agarramos la carretera. Sin embargo, aún el día era presa de la noche. Mi vochito no daba pa’ más y tres compañeras, de los ocho que veníamos –seis atrás, por cierto- se quejaban de lo lento; de todos modos os cuento, no era para tanto, porque un de repente ya ni se oían entre los robustos brazos de quienes les sostenían entre sus piernas. Alejandría y yo nos inquiríamos con las miradas. Soltamos las risas y seguimos andando. Alejandría cabeceó y pareció dormir.

Observé el cielo más hermoso jamás atestiguado. Miraba las estrellas porque íbamos de subida, en medio de las curvas, y harto lento. Miré al cielo, y escuché entonces las palabras de mi profesor, Carl Edward Sagan, explicándome la razón razonada para que una estrella brillara: “núcleos de hidrógeno están siendo comprimidos para formar núcleos de helio. Cada vez que se forma un núcleo de helio se genera un fotón de luz”, me decía como si estuviera metido en algún lado del cochecito.

¿Oíste? – me dirigí a Alejandría golpeándole una costilla. Antes de que abriera los ojos, pude poner en perspectiva el impacto brutal del que seríamos víctimas. Previo a la colisión, recordé que Pitágoras había sido el primero en emplear la palabra “cosmos” como parte de un universo ordenado. Me preguntaba si nuestras vidas estaban controladas realmente por una serie de señales cósmicas, porque en ese caso, ¿para qué intentar cualquier cambio, evitando el encontronazo?

Al rato entendí, había resultado en algún otro sitio en el espacio, y en alguna otra época en el tiempo. El choque provocó que atravesara mis cotidianas dimensiones (medida, espacio, tiempo), y que una suerte de agujero negro me haya conectado desde la Tierra con esta cuarta dimensión en que me encontraba, ahora. Lo que no entendía era por qué mis compañeros no estaban allí.

No os puedo contar todo, porque es hora que no puedo regresar. Lo que sí es que, en Zapotlán el Grande pasé de los años más embelesados de mi vida terrenal. Sólo me está permitido deciros, que no hay tal orden cósmico absoluto. Albert Einstein lo demostró con en la Teoría de la Relatividad, al sentenciar que no todo es tan objetivo como lo creemos.

Mientras intento resolver de dónde vino dios, o cómo se creó la materia que dio origen al Big Bang; os recuerdo que, el universo no es ni benigno ni hostil, sino que simplemente es indiferente a criaturas microscópicas y finitas como nosotros.

Ante el caos terrestre, es inconmensurable el capital social que tenemos en Zapotlán para enmendar la falta cohesión social, misma que amenaza con olvidar las raíces del presente. Porque este lugar no puede sumarse a una ciudad más en decadencia. Porque estas fiestas, ameritan una profunda reflexión sobre las condiciones citadinas del presente.

jueves, 7 de octubre de 2010

Monterrey, ¿orgullo de México?

Por José Guadalupe Isabeles Martínez

Algún día vamos a estar mejor, cuando olvidemos que la participación ciudadana no se reduce tan sólo a los comicios electorales; cuando olvidemos que para levantar al país, no tenemos toda la vida” (Crisanto)

Cuando todavía no nos recuperamos del impacto psicológico sufrido tras el asesinato de dos alumnos del Tecnológico de Monterrey, Campus Monterrey, el pasado 19 de marzo (19M); y por si fuera poco, mientras nos acostumbramos a las cotidianas balaceras por todo Nuevo León; el miércoles 06 de octubre pasado, alrededor de las 19:00 horas, otra muerte se sumó a la pérdida de vidas inocentes, la de Lucila Quintanilla Ocañas, estudiante de 21 años de la Facultad de Artes Visuales de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL).

En pleno centro de la capital de Nuevo León y primer cuadro de la ciudad, una ciudad que el alcalde de Monterrey, Fernando Larrazábal Bretón, ha bautizado ya como “Orgullo de México”, se presentaron los hechos lamentables en que Lucila Quintanilla fue muerta entre las balas que disparaban los sicarios. Sicarios, que presuntamente perseguían a un celador del penal de Topo Chico.

La Plaza Morelos se encuentra en el corazón de la ciudad regia, y el andador comercial donde murió la universitaria, da con una de las avenidas más transitadas de la capital, la avenida Juárez. Cualquiera que viva o esté de paso por Monterrey, seguramente no deja de visitar nunca este sitio, en tanto es representativo de los espacios públicos que constituyen el esparcimiento de propios y extraños. Lamentablemente, los que aquí vivimos, observamos con pesar cómo esta zona comercial se ha ido claramente de picada. La inseguridad contribuye así a su inevitable declive.

La UANL, es la institución educativa pública más importante de la entidad, y la tercera más importante del país luego de la Universidad de Guadalajara (UdeG), institución pública que ocupa el segundo lugar nacional. Lucila Quintanilla estudiaba el octavo semestre de la carrera de Artes Visuales, y a punto estaba de graduarse. El miércoles 06 de octubre le arrancaron la vida, no volvió a ver la luz.

Hoy, todos observamos tristeza, pero cada vez con menos extrañamiento, la decadencia y degeneración que se vive en Monterrey, su zona metropolitana y toda la entidad neoleonesa; donde no hay día ni prácticamente lugar, donde no se exprese la sangre derramada, el olor a pólvora, la movilización de policías municipales, federales y efectivos del ejército. Por decir lo menos, no hay día en que no nos toque, escuchemos antes de dormir, o nos enteremos de una refriega. Y lo que es peor, no hay día que no nos haga perder cada vez más esa capacidad de indignación, pero sobre todo, la capacidad de soñar.

Monterrey, el “Orgullo de México”, se transforma lentamente en el “orgullo herido”; en una ciudad más en decadencia; en el reflejo de una clase industrial-empresarial que hicieron de este lugar norteño el sitio más próspero del país, pero que hoy parecen darle la espalda. Amasaron grandes fortunas, hicieron grandes negocios, pero de la ciudad y su gente se han olvidado. La lógica brutal del dinero que aquí impera, les está haciendo perder la ciudad, y lo que es más: el Estado de Nuevo León entero.

Aunque muchos exigimos que se deponga al gobernador Rodrigo Medina de la Cruz, sabemos que esto no va a ocurrir; aunque somos más los que reivindicamos que el caso de Lucy no quede impune, está por demás decir que así será, tal como ocurrió con los estudiantes del Tec, tal como pasa con tantas y tantas muertes en la entidad. En tanto eso sucede aquí, ciudadanos de carne y hueso han empezado ya a hacerse justicia por su propia mano, porque somos, dicen: un pueblo sin ley.

miércoles, 6 de octubre de 2010

El partido cártel

Por José Guadalupe Isabeles Martínez

A los ciudadanos no les gustan los partidos, pero saben que los necesitan” (Hans-Jurgüen Puhle)

No hace falta decir que hoy, ya nadie cree en los partidos políticos, al menos no en México, y en su defecto unos pocos lo hacen. Claro ha sido su distanciamiento de la sociedad para formar parte del establishment político que nos gobierna; haciendo alusión al hecho de que, podemos tener un gobierno que reine, pero que no necesariamente nos gobierna. Este es el sentido que expresan los partidos políticos, partidos que están en todas partes, pero que parecen no estarlo.

No me referiré a los partidos en su vínculo con el crimen organizado, o mejor dicho a la función de algunos líderes con el negocio de la droga. El nivel de la exposición de hoy gira en torno a una argumentación teórica e intelectual de las organizaciones partidistas. Para esto, se muestran algunos puntos sustanciales sobre lo que Richard S. Katz y Peter Mair llaman los partidos cártel, como la última etapa en la evolución de dichas organizaciones.

El partido cártel, constituye la fase última del desarrollo partidista, “lo cual ha provocado la supremacía del partido en las instituciones públicas.” El partido ha evolucionado desde la fase de partido de élites, partido de masas, partido catch-all (atrapa-todo), hasta llegar a ser una organización cartelizada en el Estado, es decir, a ser parte de la estructura estatal y consolidar su alejamiento con sus afiliados, que no necesariamente de sus electores (Montero, J.; Gunther, R. & Linz, J. (2002). Partidos políticos: viejos conceptos y nuevos retos. Madrid: Editorial Trotta. P. 101).

Katz y Mair destacan algunos síntomas para la identificación de éstos partidos. Uno de ellos es el financiamiento y las subvenciones que obtienen del gobierno; el otro remite a la distribución de personal -a un balance de fuerzas en detrimento de los partidos-, dado que el parlamento o congreso, se convierte en una entidad más poderosa que la propia fuerza política, en tanto la distribución de los recursos (premios, bonos, iPads…) que se otorgan a su exclusivo parecer.

Los partidos cártel constituyen una colección de partidos que mantienen un acuerdo tácito para repartirse el poder, sin la necesidad de competir. Más que incrementar sus votos, están interesados en mantener cierto margen de votación y hacer alianzas. De conformidad con el Dr. Everardo Rodrigo Díaz Gómez, experto en Política Comparada, este tipo de partidos no se encuentran plenamente en México. Lo que sí, es que hacia allá nos dirigimos.

Aunque ciertamente, la partidocracia se presenta como un reflejo de la cartelización de partidos en el país, aún es necesaria una maduración que lleve a tales organizaciones hasta dicho contexto. El hecho de que un único partido controle el gobierno federal, y que exista libre competencia en el mercado electoral, desvela que la transición del sistema de partidos hacia los partidos cártel, aún está en proceso.

Aunque los miembros del partido, utilicen la organización partidista a su favor (gubernamentalización), estando ellos en el gobierno; así como que los miembros del congreso o parlamento utilicen al suyo en su beneficio (parlamentarización), y se explique así, en parte, la supremacía del partido en las instituciones públicas; ello no es suficiente para que se hable de una cartelización completa, sino hasta que éstos esperen su turno para ocupar el gobierno y/o repartirse los cargos.

Opinión Virtual: www.youtube.com/joseisabeles

martes, 5 de octubre de 2010

Infraestructura, la clave del desarrollo

Por José Guadalupe Isabeles Martínez


Bien se puede considerar que, la infraestructura es uno de los pilares sustanciales para el desarrollo local, regional y nacional. Dotar de una adecuada infraestructura en materias tan importantes como: seguridad, educación, salud, ciencia y tecnología, etc., detonará en su momento el desarrollo de las comunidades, casi de forma natural. Si no hay infraestructura en materia de salud, por ejemplo, la problemática colapsará tarde o temprano, generando aún más graves consecuencias de no haberlo hecho a tiempo. No contar con una infraestructura en un abanico de posibilidades como las mencionadas, inevitablemente generará un cuello de botella y un problema estructural en el futuro, de proporciones seguramente insospechadas. A eso nos remite el valor de la infraestructura y su desarrollo.

Caso singular lo es China. Observar al coloso asiático, que crece hoy como ningún país lo hizo en el siglo XX, implica apreciarle en una serie amplia de tiempo hacia atrás. Sólo de esta manera es posible dimensionar los resultados actuales, pero sobre todo, lo que el país ha hecho para lograr atesorar el segundo escaño en la economía mundial. En un “Estado promotor o desarrollista” es en lo que el gobierno chino se convirtió, tomando la mayor de las responsabilidades (Observatorio Estratégico Tecnológico, 2009, p. 48).

Además de haber desarrollado e impulsado estrategias económicas orientadas a la exportación, mediante incentivos y políticas estatales, el gobierno se enfocó en desarrollar una estrategia selectiva y de absorción de tecnología occidental, así como en la transferencia tecnológica por medio de una “sustitución de tecnología extranjera” que no les hiciera depender en el largo plazo de otros países. Se lanzaron agresivas inversiones para la reconstrucción de caminos, presas, electricidad, transporte, entre otros rubros (p. 49).

Desde luego que no es fácil congeniar con la base industrial y empresarial del país, para nuestro caso, cuando los intereses y sobre todo la visión empresarial en ocasiones no se alinea con aquellos del Estado. Alguien puede decir que en China ha sido fácil lograr dar y consolidar día a día el gran salto, en tanto el Estado es quien controla mayormente los sectores estratégicos de producción, tales como la energía eléctrica, petróleo, gas, carbón, química, telecomunicaciones, automóviles, hierro y metales, entre otros. Y la prueba está en que, “de los impuestos pagados por las empresas chinas, sólo el 10% corresponden a empresas privadas”, según expone Hernán F. Pacheco (2010).

No obstante, cuando se trata de impulsar el desarrollo que conlleve a la creación de un círculo virtuoso de bienestar, siempre existe la manera de sacar adelante los proyectos. En China, tras la crisis económica estadounidense de 2007, se lanzaron nuevos proyectos de infraestructura orientados principalmente a “ferrocarriles, metro intra-ciudad, infraestructura rural, alojamiento para personas de bajos ingresos [en las ciudades]…” (Pacheco, 2010).

Lo que se observa en China no es cosa del otro mundo, no obstante a nuestros gobiernos suele representar un mayor costo de oportunidad, dejar de gastar dinero que se tiene en gasto corriente u obras superfluas; para utilizarlo en la creación de infraestructura estratégica. En China, el mismo International Monetary Fund (IMF), ha puntualizado que “el consumo duradero y la construcción de infraestructura absorben puestos de trabajo”, de ahí que el gobierno chino prefiera ampliamente destinar sus recursos a crear puentes y carreteras, como prioridad. (Pacheco, 2010, p. 21). Aunque en realidad, se desconoce a ciencia cierta el costo anual de la burocracia china. No obstante, las prioridades están a la vista.

Un aspecto importantísimo son las comunicaciones, y para esto en materia ferroviaria el gobierno ha invertido cuantiosas sumas de dinero para la extensión de las redes ferroviarias del país. Para este año, China anunció una inversión de 824 mil millones de yuanes (121 billones de dólares), que incluye a su vez la construcción del esperado tren de alta velocidad entre Shanghai y Beijing. Para 2012, China superará los 110 mil kilómetros de vías férreas (LPAC, 2010), cuando en México apenas se rebasan los 24 mil kilómetros (R.F., 2010). De esa manera, en China se incentiva igualmente la producción de la industria pesada como la del acero y el cemento. Y el propósito, es conectar las zonas más productivas actuales, con aquellos que serán polos de desarrollo en unos años, así como permitir que las áreas rurales se vean beneficiadas por dicha infraestrutura.

También la infraestructura educativa es sumamente importante. Para ello, Carlos Fuentes ha mencionado que EU invierte 300 billones de dólares anuales a la investigación; China 72 billones; India 21; y México 4, lo cual es menos que Brasil e incluso Argentina (Universal, 2010). Por si fuera poco, China es hoy por hoy, el mayor inversionista del mundo en energías renovables, desplazando a EU como el primero, que ostentaba ese puesto el año pasado. En este sentido, China invierte 34 mil 600 millones de dólares, frente a 18 mil 600 de EU, por año (Polo, 2010).

Mientras en China se piensa con una mentalidad anclada en un futuro inexistente, y se valora como si ya se tuviera encima y más aún como si para el Estado no existiera el mañana; en nuestro país se acentúa cada vez más esa visión cortoplacista y de obtener beneficios o resultados en lo inmediato, aunque ello conlleve una merma clarísima de calidad. De esta manera, la República Popular de China se adelanta a lo que hoy no es, pero que sin duda hace décadas percibió como un sueño realizable: constituir un liderazgo mundial, en aras, seguramente, de ejercer un área de influencia en el decision-making del nuevo orden global.

Las autoridades municipales, estatales y federales, pueden pensar el desarrollo del país en medio siglo, pero el solo hecho no proveerá nunca las condiciones necesarias para que el avión pueda algún día llegar a despegar. Desde luego que podemos preguntar: ¿si no tenemos avión, para qué queremos una pista? Mientras en Brasil compran aviones de guerra a Francia, con una estrategia futura pero inmediata de producción de tales mercancías en sudamérica; en los municipios, y entidades del país, seguimos consolidando el consumo, no así la producción de los productos que adquirimos.

PD.: Si en la guerra que en 1948 - tras la partición de Palestina aprobado por mayoría en Naciones Unidas (1947) - emprendieron los países árabes (Egipto, Siria, Líbano, Jordania e Iraq) contra Israel, un país naciente; el vencedor para asombro de todos resultó el Estado judío, se debió entre otras cosas, a que para los israelítas era la única oportunidad que tenían, aunque no necesariamente la última, para acceder por fin a la tierra prometida.

Para los chinos, puede que este momento sea visto como su única y última oportunidad. Lamentablemente, los mexicanos creemos tener toda la vida.

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Bibliography
Cervantes, J. (2010, agosto 22). Rechaza Fox que haya habido "cuentas sucias" en su gobierno. Retrieved octubre 04, 2010, from Revista Proceso: http://www.proceso.com.mx/rv/pda/detalleExclusiva/82637
LPAC. (2010, enero 08). Aumentará en 2010 la enorme inversión en los ferrocarriles chinos. Retrieved octubre 04, 2010, from LaRouche Politica Action Committee: http://spanish.larouchepac.com/news/2010/01/13/aumentar-en-2010-la-enorme-inversi-n-en-los-ferrocarriles-ch.html
Pacheco, H. F. (2010). Infraestructura, la estrategia china para el desarrollo del mercado interno. Retrieved octubre 04, 2010, from http://www.offnews.info/downloads/EnerdossierInforme080809.pdf
Polo, S. (2010, marzo 26). China es el primer inversor mundial de energías renovables. Retrieved octubre 04, 2010, from ElMundo.es: http://www.elmundo.es/elmundo/2010/03/26/ciencia/1269601544.html
R.F. (2010). Red Ferroviaria. Retrieved octubre 04, 2010, from México Desconocido: http://www.mexicodesconocido.com.mx/red-ferroviaria.html
Tecnológico, O. E. (2009). Cluster en China: regionalización de la apertura china, el caso de la región del Delta del río Perla. Retrieved octubre 04, 2010, from OET: http://oet.itesm.mx/
Universal, E. (2010, febrero 11). Educación, inversión para desarrollo: Fuentes . Retrieved octubre 04, 2010, from El Universal.com: http://www.eluniversal.com.mx/notas/658076.html

lunes, 4 de octubre de 2010

También los niños nacen de las estrellas

Por: José Guadalupe Isabeles Martínez.

Emmanuel Boundzéki Dongala, africano del Congo, escribió su novela También los niños nacen de las estrellas (Little Boys Come From The Stars). Novela de 299 páginas, cuya traducción corre a cargo de María Teresa Gallego Urrutia.

La historia se desarrolla en la etapa de post Independencia, pues era el 15 de agosto de 1980 cuando nace Michel (Matapari), y día de “fiesta nacional” por el “vigésimo aniversario de la Independencia” (p. 12). Se muestra la introducción de productos manufacturados, cuando la mamá de Michel utiliza un rosario “que era de plástico negro” (p. 72). Otro momento histórico es la celebración del 14 aniversario de la toma de poder del presidente de la República (dirigente del partido único), tres días de fiesta “de desfiles, de deportes, de comilonas” que coincidían con la fecha de Independencia y el nacimiento de Matapari (p. 111).

En el 30° aniversario de la Independencia (1990), Michel cumplía 10 años de edad, y se celebraba el 15° aniversario del golpe de Estado que llevó al poder a los comunistas (p. 114). Hay acontecimientos insoslayables, como lo es el relativo al desprecio por el imperialismo, encarnado en el capitalismo. Esto lo vemos en la competencia por las ventas entre el libanés (Faysal Al Mustafa) con sus latas de conserva, y el viejo tendero Bidié.

La segunda mitad de la novela, describe cómo el régimen dictatorial comunista se empieza a desmoronar al descubrir una supuesta conspiración contra el jefe máximo, de lo que resulta principal implicado Boula Boula. Sobrevienen los juicios y veredictos. En la capital se da inicio a las primeras manifestaciones con ideas sobre libertad, de lo que se desprende el panfleto político que el padre de Matapari recibe un día. “Sufragio universal, pueblo soberano, constitución”, son parte del nuevo léxico (p. 191).

Después, el profesor es arrestado al intentar recolectar firmas, se arma una manifestación del pueblo y los soldados le reprimen violentamente. Este es el acto, según se expone, que funge como catalizador de la gran manifestación en la capital, que es sofocada de forma más brutal aún, resultando en un número de muertos desconocido.

El momento medular, es cuando el partido, en un comunicado final, “decreta la libertad de todos los presos políticos, acaba con el papel dirigente del Partido, autoriza el multipartidismo” y convoca a una Conferencia Nacional. Así comienza el proceso electoral, y con ello nace la democracia (p. 216).

El siguiente, es un extracto del capítulo VI de la obra, que comprende de la página 61 a 68.


***

Como tantas veces me ha dicho mamá, vivir una vida es como ir circulando por una red de carreteras, se topa uno continuamente con cruces. Y no queda más remedio que escoger un camino si se quiere seguir adelante” (Matapari)



Puedo decir que fue realmente con el tío Boula Boula con el que aprendí las cosas de la vida cotidiana. Fue él, además, quien me informó de los acontecimientos que pasaron cuando nací y que ya os he contado. Pese a eso, no puedo deciros en qué trabajaba aquí exactamente para ganarse la vida; de vez en cuando iba a la capital, pero andaba mucho más dando vueltas por el pueblo. De hecho, si me siento tan próximo a él es también porque existe un pacto secreto que nos une desde hace seis años, desde aquél día en que quiso poner a prueba mi valor ante Ma Lolo y descubrió que no era sino un cobarde. Le hice jurar que no mencionaría nunca esa historia delante de los gemelos, me moriría de vergüenza si alguna vez se enterasen de que, pese a dármelas tanto de bravucón delante de ellos, no era más que un gallina. Hasta el día de hoy ha cumplido su palabra. Esto fue lo que pasó.

Era una mañana de la estación seca. La escuela estaba cerrada, los alumnos se habían ido a su casa de vacaciones y papá se había marchado a la universidad de la capital para hacer algunas prácticas de laboratorio que completaban todos los años de enseñanza por correspondencia. Era la estación en que lo hombres y las mujeres encendían fuegos de turba para preparar las tierras de labranza para la próxima estación de las lluvias; así que no quedaba ya nadie en el barrio en el que vivíamos. Mamá se había ido con los gemelos Banzouzi y Batsimba y, como no quise acompañarlos, me quedé solo y estaba en el patio con las canicas. Me entró sed, que es algo que me pasa con frecuencia, y entré en casa de mi tío a beber agua. Entonces fue cuando oí el vozarrón del tío Boula Boula.

- Muy tranquilo está el barrio. Ya no queda nadie y nadie volverá antes de la noche.

- ¿Por qué eres el único hombre que se ha quedado por aquí mientras todos los demás se han ido al campo?

En ese momento, reconocí la voz de tita Lolo, la mujer de Bidié, el tendero viejo que tenía un comercio al que íbamos a veces a comprar jabón o Coca-Cola, o latas de carne y de sardinas cuando no había otra cosa para comer. Le llevaba tantos años a su mujer, que durante mucho tiempo pensé que era su hija. Los niños lo queríamos mucho porque tenía un acordeón, al que llamaba bandoneón; nos había dicho que era el único de toda la comarca. Nos contaba que, hacía muchos años, había sido pinche en Europa y allí había conocido a un argentino que lo había contratado en una orquesta; y, para darnos gusto, nos tocaba tangos, valses, boleros, pasodobles, y más cosas de las que no me acuerdo. A él también lo había visto aquella mañana subirse al camión del señor Konaté para ir a buscar género a no sé dónde. Las dos voces se iban acercando a la puerta. Me entró miedo de que me viera mi tío; me fui corriendo a su cuarto y me escondí debajo de la cama.

- Lolo, ¿no notas que esta estación seca está resultando algo fresca? Ven a hacer un poco de ejercicio haber si entramos en calor.

- ¿No te da vergüenza? Se lo voy a decir a mi marido.

Yo no veía por qué tenía que dar vergüenza hacer un poco de ejercicio, porque muchas veces, cuando no estaba absorto en sus libros, papá nos decía: venga, niños, vamos a hace un poco de ejercicio. Y, un, dos, un, dos, nos poníamos en fila detrás de él, que iba de chándal azul; mis dos hermanos llevaban otros idénticos; y yo, una sudadera, un pantalón corto, y las Nike. Luego le pegábamos a un balón como Maradona, aunque papá nos daba la lata muchas veces con un tal Pelé que, según él, era el mejor futbolista de todos los tiempos y, a su lado, Maradona no era más que un segundón. Siempre acabábamos las sesiones de ejercicio con una frase en latín que papá había leído en los libros; decía: “Trinidad mía –así era como nos llamaba-, mens sana in corpore sano.”

- No sabes lo que te pierdes con ese marido viejo tuyo; venga, ven, que vamos a darle cadencia a las caderas, que vamos a darle vaivén al trasero.

Me di cuenta entonces de que quería bailar con la tita. No os he dicho que el tito [el tío Boula Boula] tenía cuerpo de gimnasio para el boxeo, sino que, además, tenía físico de muy buen bailarín; había que verlo darle a las nalgas en una pista de baile, sobre todo cuando movía las cachas con un ritmo de rumba o de salsa afrocubana. Pero ahora no entendía por qué tenía tanto empeño en bailar porque yo no oía ninguna música.

Tita Lolo decía que no y que no; pero desde debajo de la cama, en donde casi ni me atrevía a respirar para que no me encontrasen, veía que no hacía ningún esfuerzo para resistirse cuando el tío tiraba de ella; entraron en el dormitorio para mayor sorpresa mía, porque normalmente con las visitas se charlaba en el salón y no en el dormitorio; los dos se acomodaron en la cama. Y, de pronto, estaban echados. El somier bajó. Me dio miedo que se me cayese encima. Luego oí que se movían con ruidos de succión, con unos “No, no, no quiero” cada vez más débiles de Tita Lolo y unos “Que sí, que sí, ya verás tú qué bien” cada vez más categóricos de mi tío.

Y luego vi caer junto a mí un pantalón; después, una blusa; luego, una camisa; luego se aceleró la lluvia de ropa, dos pareos, un sostén, una braga, y un calzoncillo. Entonces me asusté de verdad. La cama empezó a moverse de arriba abajo, de izquierda a derecha, una borrasca con unos oh y unos ah apenas suspirados por la parte del tito; mientras que por la parte de la tita, los no, no, se habían convertido en sí, sí, con una expiración muy larga y muy lenta de la i. Yo estaba asustado, muy asustado, no sabía qué sucedía. ¿Se estaban peleando? ¿Se estaban haciendo daño?

Me entró un pánico total cuando de pronto oí a mi tío lanzar un alarido quejumbroso al que siguieron unos estertores de la tita. Y, de pronto, la cama dejó de estremecerse. ¿Había estrangulado mi tío a la pobre mujer de Bidié, el tendero viejo, esa que venía tantas veces a hojear los catálogos de modas de mamá? Al cabo de un momento, se acabaron los estertores y mi tío empezó a roncar. Seguía tan asustado por si había sido testigo de un crimen que, para esconderme mejor cogí la camisa, los pareos, la blusa, el sostén, el calzoncillo y las bragas y me los eché por encima. Se estuvieron quietos tanto rato que, pese a la ruidosa respiración agónica de mi tío, que roncaba como un Mig 23 al despegar, creía que estaban muertos y que había presenciado un crimen en directo. Lo que más me asustaba era que, si le encomendaban la investigación a un James Bond o a un Kojal, se descubriese que yo había estado escondido debajo de la cama y que, en consecuencia era un testigo. A fuerza de no moverme, comencé a quedarme anquilosado. Me armé de valor y decidí echar una hojeada. En el preciso instante en que iba a asomar mi infantil cabeza para acechar lo que estaba pasando y escapar, llegado el caso, la tita Lolo estaba precisamente alargando la mano para coger la ropa que habían tirado al suelo con las prisas, al tiempo que le decía al tito:

- No perdamos el tiempo, que tenemos que irnos.

Con la palma de la mano, abierta para asir la ropa, tentó el suelo del lugar en que suponía que había caído y, al no encontrar nada, metió el brazo debajo de la cama, sin cerrar la mano, se topó con el pelo de mi cabecita crespa, retrocedió luego con viveza, como si la hubiese picado una serpiente, volvió a palpar y de repente, soltó un grito de terror:

- Un diablo, un diablo, hay un demonio escondido debajo de la cama.

Saltó de la cama desnuda, desatentada, asustada y se abalanzó hacia la puerta. El tito pegó un bote, desnudo también, la alcanzó de una zancada, la arrojó encima del colchón y, antes de que le hubiera dado tiempo de agacharse a mirar debajo de la cama, yo salí por pies como un muñeco de resorte, y eché a correr más de prisa que una gacela de las sabanas, desperdigando la ropa de ambos hasta la puerta del salón, que daba a la calle; con el rabillo del ojo vi que la tita Lolo, echada bocabajo, intentaba cubrir su desnudez.

Mi tío me dio alcance mientras intentaba ocultarme tras un matorral de lantana. Me pegó dos buenas tortas y yo me eché a llorar; me sacó brutalmente de la maleza espinosa que me hizo, de paso, mil arañazos.

- Matapari, maldito crío – ahora me estaba dando una azotaina – dime, ¿llevabas mucho debajo de esa cama?

- Sí, sí – dije entre sollozos -, desde antes que entrases en el dormitorio.

Tales palabras, que no eran, sin embargo, más que la pura verdad, parecieron sumirlo en un estado de miedo pánico.

- ¡Me cago en Dios! ¡Mierda, mierda, mierda! Matapari, dime, ¿lo has visto todo, eh? No, no has visto nada, ¿verdad?
-
- Yo… yo… yo…yo vi que os echabais los dos en la cama –dije con la voz entre cortada de sollozos e hipidos-. Oí a tita Lolo decir que no y que no; y, luego, que sí y que sí; luego vi caerse a suelo toda vuestra ropa y, de pronto, la cama empezó a moverse y me dio miedo que se me cayera encima.

- No… no… Ejem, pueees… -dijo mi tío en un lenguaje incomprensible y zarandeándome con fuerza.

- Me asusté sobre todo cuando te pusiste a aullar y la tita a quejarse. Creí que la había matado…

- A callar… No es verdad, no es que se cayera la ropa… esto… la cama no se movía, es que estaba yo sacudiendo el colchón para echar a las chinches y…

- Pero yo vi a la tita Lolo desnuda y que…

- Esto… es decir que… mira… las chinches son muy aficionadas a las mujeres… se les pegan al cuerpo y… y… hay que desnudarlas del todo para…

- Y también te vi a ti desnudo como ella…

- Calla – gritó agarrándome del cuello. Y casi me estrangula.

Miraba a derecha e izquierda, como un animal acorralado. Pero ¿es que pasaba algo? Yo solo estaba diciendo la verdad. Luego de pronto me soltó y se echó a reír.

- ¡Ja, ja, ja! Has picado, Matapari – y me dio una palmada amistosa en la espalda -. Ya ves, te vimos entrar en casa y esconderte debajo de la cama y nos dijimos: “vamos a darle un susto a Matapari.” Entramos en el dormitorio y empezamos a mover la cama y a gritar como si nos estuviéramos pegando. Y luego nos hicimos los muertos. Y funcionó. Te asustaste, saliste como alma que lleva el diablo y bien que nos hemos divertido. Me fui detrás de ti porque te quiero mucho y me he llevado un chasco al ver que eras más cobarde que los gemelos [sus hermanos]. Quien bien te quiere te hará llorar. Por eso te he zurrado un poco. Les montamos a ellos el mismo número, ¿sabes? Enseguida se dieron cuenta de que era una broma y nos reímos todos mucho. Bueno, pues les voy a contar esta historia tan humillante a Banzouzi y Batsimba, para que no se la tengas que contar ti; se burlarán una barbaridad de ti y…

- No tito, por favor, te lo ruego, no se lo cuentes, que me iba a dar mucha vergüenza. Si se lo cuentas me mato.

- No, hijito, si ya sabes que te quiero mucho más que a ellos. Bueno te prometo que no contaré nunca esta historia, pero claro, con la condición de que tu tampoco la cuentes nunca en la vida…

- Lo prometo, tito. Gracias, muchas gracias.

- Si alguna vez la cuentas, no sólo se enterarán los gemelos, sino que, además, también podrían enterarse los brujos y no podré protegerte, mi pobre niño; mandarán a sus búhos, de noche para que te saquen los ojos.

De entre todas las aves nocturnas, a la que más temía yo era al búho. Sabía que era la que usaban los brujos para enviarse unos a otros sus misteriosos mensajes, pero también para que fuera a posarse, ululando en la casa del tejado del hombre al que querían hechizar.

- Y, además, que no se te olvide que, si cuentas esta historia, no te haré incisiones con kaman y, en cualquier pelea de nada, tus hermanos te harán polvo, como si fueras harina de mandioca en un mortero.

- Ay, eso no, tito.

- Eres un buen chico – añadió mi tío satisfecho -. ¿Qué quieres, un bollo o caramelos?

- Una Coca-Cola.

Desde aquél día, somos íntimos y siempre tiene muchos detalles conmigo. Y tita Lolo siempre venía corriendo a mi encuentro, me mimaba y me hacía muchos regalitos, me invitaba a galletas y a zumos o a gaseosa cada vez que entraba en su tienda; y era aún más amable cuando y más cariñosa conmigo cuando estaba allí Bidié, despachando.

Ahora que ya os lo he contado, por compasión, no se lo digáis a nadie, porque, si no, se enterará el tío Boula Boula y no se quedará callado y no me hará las incisiones con el kaman que me dará la fuerza de un búfalo. Revelará al mundo entero que no soy más que una niña comparado con los gemelos y si llegasen a saber esta historia de mi cobardía, me mato de vergüenza. No lo contaréis, ¿verdad? ¿Prometido?

*** ***

¿Qué representan los personajes principales?

Matapari.- Su verdadero nombre era Michel. Nació dos días después que sus hermanos gemelos. Como nunca se había presentado una situación así, se le consideraba como “el espíritu de un antepasado” y que había aprovechado un hueco en el espacio que los gemelos dejaron al nacer, para regresar a la tierra (p. 21). Sólo su padre le llamaba Michel, pero Matapari era un “mote de mal augurio”: el niño de los líos (p. 43), de lo que decían, hacía referencia a problemas, quebraderos de cabeza, etcétera. El sacerdote del pueblo lo consideraba un demonio, más desde aquella vez en que a causa de su pregunta, se cayó de la bicicleta y se rompió la frente. La pregunta fue: “¿sigues soñando con tita Lolo?”, que era la esposa de Bidié (p. 54). El cura pensó que le había leído el pensamiento, mientras que Matapari le había enviado los pensamientos de tita en uno de sus sueños. Era un chico brillante, aunque muy precoz. De hecho, aprobó “el examen de ingreso de bachillerato al acabar el quinto curso de primaria” (p. 140). Al final, ya estaba a punto de cursar estudios universitarios, y se interesaba ampliamente por las ciencias, como su padre. Era el único de sus hijos, que se interesaba por los asuntos de su padre y sus descubrimientos.

En realidad, Matapari fue olvidado en el vientre de su madre, según se expone, al nacer, y por ello nació dos días después que sus hermanos gemelos. Aunque en todo caso, debía ser considerado también como uno de los trillizos que nacieron aquél día, no obstante no se parecía a ellos.

Boula Boula.- Hermano de la madre de Matapari. Dirigente del “socialismo científico” del periodo revolucionario que se destaca (p. 13). Tenía cierta reputación ante Matapari, el sobrino lo creía alguien respetuoso, aunque tal distinción la fue perdiendo al mismo tiempo en que se daba cuenta de quién en verdad era Boula Boula. Un día le contó que tuvo una oficina en la capital (Oficina de Ideas Gratuitas), y ayudaba a resolver problemas a la gente, sólo cobraba si sus ideas funcionaban. Había tenido que salir de la capital, unos decían que salió huyendo, otros que lo corrieron. No obstante, a Matapari le platicó que él se retiró por iniciativa propia (p. 56). La verdad es que el tío era un embustero. Boula Boula siempre buscaba la manera de obtener beneficio de donde podía, sin abusar necesariamente de la gente, sino del partido al que en su momento sirvió. Basta recordar cuando presentó a un miembro del Buró Político ante su cuñado el profesor y su hermana, y los hizo pasar como camaradas de la organización. El tito, como le llamaba Michel, se hizo representante del presidente de la República. Para una de las celebraciones del aniversario de la Independencia, el tío aprovechó para hacer negocios, como el restaurante que se construyó, entre otras grandes obras, por intermedio de las empresas creadas por el tito. Obras que luego quedaron en el olvido.

Papá.- Padre de Matapari, era uno de los maestros de la localidad. Era un hombre muy educado, siempre había misterios por responder para él. Desde el nacimiento de Michel, se había puesto a estudiar qué había detrás de aquella situación, y a encontrar la explicación del desfase de 48 horas entre sus hermanos y él (p. 52). Era un hombre culto y de ciencia, “siempre estaba leyendo enciclopedias gordas y todas las revistas que recibía sin parar”, compartía con Michel sus emociones tras descubrir algo nuevo en su “despachito atestado de libros” (p. 69-70). El papá era un hombre justo y honrado, siempre hablaba con la verdad que había aprendido de los libros, y estaba en desacuerdo en que a las personas se les engañara gracias a la ignorancia. Nunca estuvo de acuerdo con el proceder de los dirigentes del partido.

Mamá.- Una mujer ampliamente religiosa, creía más en dios que en las explicaciones que podía ofrecer la ciencia. Quería mucho a sus hijos, pero a Michel lo trataba diferente debido a las circunstancias de su nacimiento. Siempre desnudaba indirectamente su temor de hacer convivir juntos a sus tres hijos. En una ocasión, cuando su hermano Banzouzi estuvo a punto de ahogarse a causa de una de las cuentas de un rosario, y éste pidió ver a su hermano gemelo Batsimba; Mapatari se levantó tras él, y su madre, en el dispensario médico, le evitó la entrada sin razón (p. 73). Cuando el chico estornudó y sacó por la nariz la cuenta, su madre se lo atribuyó a “un milagro”, mientras que su padre dijo que fue “consecuencia de un estornudo inesperado” (p. 76). Por lo regular, su madre pensaba siempre en arreglar las cosas en base a los rezos, y demostrando su inquebrantable fe hacia dios, pero eso no funcionaba. En una etapa de su vida, ella sólo conocía la espiritualidad cristiana, pero después comenzó a leer algunas cosas, y eso le permitió establecerse un criterio menos parcial. Lograba aceptar los razonamientos de la ciencia, pero siempre ponía a dios por encima de todo: “¡Dios es omnipresente! Está dentro y fuera de la física”, puntualizaba (p. 281).

Es de un valor superlativo, que el lector tenga oportunidad de leer obras literarias como la aquí descrita. Ya que da cuenta de una forma más fehaciente de la realidad vivida por las comunidades africanas del siglo XX (en este caso), apegadas a una visión nativa de cómo se percibían los sucesos, que puede resultar en una paradoja, al contrastarse con una visión occidental. Básicamente, como se ha expuesto, Dongala pone de manifiesto cómo vivieron el periodo de post independencia en el país, con el dominio y subordinación del partido comunista. Posteriormente, el énfasis capital se encuentra el nacimiento de la democracia, que aunque no se desarrolla en la novela, sí comienza a parecer ampliamente prometedora.


Bibliografía.-

DONGALA, EMMANUEL B. (2003) También los niños nacen de las estrellas. Traducción de Maria Teresa Gallego Urrutia. España. Ediciones El Cobre.