sábado, 27 de mayo de 2017

Las funciones del Estado

La razón de Estado no se ha de oponer al estado de la razón (Carlos V)

LPL José Isabeles

El Estado cuenta con elementos como sociedad, territorio, gobierno, orden jurídico, o instituciones, a través de ello ejerce autoridad. El Estado está obligado a construir bienes colectivos para todos, tangibles o intangibles. En esencia existe un arreglo de los habitantes con esa abstracción llamada Estado. Dicho esto ¿cuáles son las funciones del Estado en nuestros días? Se hacen muchas acusaciones sobre México diciendo que somos un Estado fallido, en ese aspecto algunos de sus elementos también estarían fallando, incluida su sociedad.

El Estado surge en la antigüedad ante la necesidad de asociación. La “seguridad” fue quizá el primer elemento para el nacimiento de éste. A su vez sabemos que Estado provee educación, seguridad, salud, infraestructura y ¿bienestar? Sin embargo la calidad de sus “servicios” es deficiente. Vemos a un país que ha abandonado al campo mexicano, con millones de hectáreas que no se cultivan ante la falta de apoyos gubernamentales. Dicen que conviene más comprar en EUA el maíz y otros granos que necesitamos, porque simplemente sale “más barato” (igual que la gasolina). Vaya uso de sentido común, de lógica elemental.

¿Qué se está haciendo para avanzar rápidamente? Vuelvo a insistir, tenemos el derecho natural de beneficiarnos de las riquezas de nuestra nación, y no veo que vivamos un clima de bienestar, siendo México, por ejemplo, el primer productor de plata del mundo (¡!). Pensemos en el empleado de McDonald’s que en EUA gana 9 dólares la hora (360 a la semana), mientras que el profesionista mexicano recién egresado obtendría unos 360 dólares mensuales ($6,480).

Observamos que el Estado, sometido por los gobiernos en turno, no hace más que poner en manos del mercado, del modelo económico preponderante (léase capitalismo), el bienestar de la población, y no estoy diciendo que hoy no haga algo, pero bien puede hacer más. No todo es culpa de “factores externos”. Ha de asaltarse el poder político y retomar el rumbo, caminar con nuestros propios pies, utilizar al Banco de México para fomentar el desarrollo y no solo cuidar de la inflación, renovar la clase política, y transformar el sistema productivo con transferencias de tecnología hacia adentro. Quizá deberíamos parar de obsesionarnos un poco con crecer económicamente y aplicar (mientras tanto) otros instrumentos de bienestar social en su lugar.


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domingo, 21 de mayo de 2017

Es la economía... stupid

La desigualdad es el origen de todos los movimientos locales (Leonardo da Vinci)

LPL José Isabeles

It’s the economy, stupid (es la economía, estúpido), es una expresión que se popularizó en la campaña de 1992, que llevó a la presidencia de EUA a Bill Clinton. En nuestro contexto, el paradigma se impone, el sistema capitalista predomina y no es fácil salir. O estamos dentro o buscamos otra manera de sobrevivir... sin dinero.

A propósito de la entrada de México a la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), que se formalizó un 18 de mayo de 1994, es clave que para entendernos primero veamos lo siguiente: En 2017 la proyección sigue siendo que EUA es la mayor economía del planeta, con 24% del total mundial, sigue China con 14%, Japón con 5.9%... México se encontraría en el sitio número 13 con 1.5%.

Cumplimos 23 años en el club de los países ricos, desarrollados, industrializados, pero somos un país pobre o en vías de desarrollo, dicen los optimistas. Cuando México entró oficialmente a la OCDE en 1994, nuestra economía era de unos 360 mmdd anuales, ocupábamos el 9° sitio, según Víctor Daniel Flores del Servicio Exterior Mexicano.

La paradoja. Canadá, con unos 35 millones de habitantes, tiene una economía del 2% del total; o bien España, que antes de la crisis tenía el 1.6% con 46 millones de habitantes. México tiene 120 millones, casi la mitad se encuentran en edad productiva. Canadá tiene un ingreso anual promedio por persona (PIB per cápita), de 43 mil dólares; en España ganan unos 30 mil; en México ganamos 10 mil, aproximadamente.

Aquí entre nos, ¿cómo se percibe usted? ¿Cómo pobre, clase media o rico? Aquí, los gobiernos pueden hacer mucho para garantizar el bienestar, pero no quieren. Tenemos el derecho natural de beneficiarnos de las riquezas de nuestra nación. Los instrumentos de distribución de la riqueza, como subsidios a la gasolina, becas escolares, entre otras maneras de invertir en la economía para beneficiar a la población, son soluciones a ello. ¿No se puede? ¿Quién dice? El bienestar social no debe estar a merced de la mano invisible del mercado, eso ya no puede ser. O entonces cuestionemos: ¿Cuál es la función del Estado nacional en estos tiempos?


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lunes, 15 de mayo de 2017

Lo que callamos los maestros

Por la ignorancia se desciende a la servidumbre, por la educación se asciende a la libertad (Diego Luís Córdoba)

LPL José Isabeles

Hago algunas reflexiones sobre las peripecias del docente mexicano, y a propósito del Día del Maestro. El magisterio en el país ha sido golpeado constantemente, y el gobierno no eleva en los medios de comunicación ni en la realidad, la figura del educador, como sí hace de otras.

Dicen que la reforma educativa solucionará una parte sustancial de los problemas de México, que a decir de los expertos, es la educación uno de los elementos transformadores. Es verdad, pero se sobreexpone al docente ante los medios de comunicación y la sociedad, como el agente único del cambio, lo que es absurdo.

¿Por qué tenemos los grupos más saturados de alumnos de todos los países más industrializados del mundo? Si el gobierno desea calidad educativa debería reducir el número de alumnos, contratar más docentes, construir más escuelas, expulsar a los aviadores (as) que están enquistados en las oficinas de la SEP.

Hay maestros que asisten a 2, 3 o 4 escuelas a la semana para poder plantearse una vida digna, ¿por qué no concentrárseles en una sola escuela? Imposible atender a los alumnos más rezagados, ¿con qué calidad? Si nos comparan con países desarrollados, ¿por qué no garantizar iguales condiciones al magisterio?

Hay una carga administrativa redundante sobre los educadores, papeles y papeles que sin más, justifican el trabajo ante la supervisión escolar, y que no impactan en el aprendizaje de los educandos. Muchas veces estos temas no se discuten en los consejos técnicos escolares porque los directivos se preocupan demasiado por cumplir con una guía, que subrayo, es una guía, desatendiendo a la par las problemáticas más inminentes del centro escolar público.

La suspensión de clases sin justificación, falta de una adecuada gestión escolar, pérdida del poder adquisitivo, carencia de apoyo familiar para hacerse responsable de sus hijos, incertidumbre y acoso laboral, son elementos que agobian a los educadores públicos, que desafortunadamente observan el desvanecimiento de su sindicato como protector ahora de los intereses gubernamentales, privados e incluso supranacionales. ¿Quién defiende hoy (no lucra) a la educación pública en México?


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domingo, 7 de mayo de 2017

Educar no es prioridad

El éxito consiste en obtener lo que se desea. La felicidad, en disfrutar lo que se obtiene (Emerson)

LPL José Isabeles

En México educar no es prioridad, actualmente es más una obligación del Estado nacional, una cuestión de la que es casi imposible sustraerse. Las escuelas normales, formadoras tradicionales de docentes, carecen cada vez más de recursos. Las escuelas de la Universidad Pedagógica Nacional (UPN), también sufren los embates del abandono estatal.

En Jalisco, la Escuela Superior de Educación Física (ESEF), cuenta cada vez con muchos menos alumnos por generación; en la UPN Unidad Guadalajara, alrededor del 50 por ciento de los docentes están bajo contrato sin ninguna seguridad laboral, para ingreso de nuevos maestros no hay (hace años), convocatoria, y el ciclo escolar previo se prescindió de los servicios de unos 5 maestros.

Paralelamente, la SEP Jalisco, está determinada en cerrar turnos por “falta de alumnos”, como ocurre en la zona metropolitana de Guadalajara, y hemos sabido, en algunos lugares del interior del estado. Refieren que apenas hay 15 o 20 educandos por grupo y que esa es la razón. Así reubican a los alumnos en otros turnos, y desde luego a los maestros que en ocasiones se tienen que alejar de sus lugares comunes. Baste recordar que México es quien tiene los salones más atiborrados de estudiantes, como parte de los países de la OCDE, cuando su promedio debería ser de 13 a 15 alumnos. ¿Y así quieren calidad educativa?

Algunos maestros evitan pedir sus cambios de adscripción debido a que, probablemente los cambien a escuelas que, en poco tiempo verán sus puertas cerrar, alejándolos de nuevo a la periferia de la ZMG, en el mejor de los casos. Hay docentes que pasan el tiempo entre 3 o 4 escuelas a la semana, gastando miles de pesos en gasolina al mes y 15, 20, o más horas semanales en traslados.

Sabemos que el gobierno de Enrique Peña Nieto, gastó 8 mil 500 mdp en publicidad durante 2016; encumbran la figura del militar como la más importante en sociedad (narrativa predominante); mientras que por otro lado violentan y hasta ridiculizan la figura del docente que debería ser, ícono público de la transformación. Sin duda estamos a merced de una lógica de mercado, donde lo social, no importa del todo.


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sábado, 29 de abril de 2017

No es fácil ser político

El precio de desentenderme de la política, es el ser gobernado por los peores hombres (Platón)

LPL José Isabeles

No creo que obtener un título universitario te lleve a entender el contexto real de tu profesión, al menos no al cien por ciento. Es algo que se va a palpar cuando se esté en el ruedo. Y una vez en él, no es fácil salir, como dijera el alcalde de Cuernavaca, Cuauhtémoc Blanco. Opino, como dicen por ahí, que no es fácil quererse quemar por tres años de gobierno.

Estuve leyendo algunos periódicos locales, donde encontré cuestionamientos sobre los políticos y las mentes brillantes o los inteligentes del pueblo, que dónde están, que ¡dónde andan! (me supongo que ganándose la vida). Es cierto que una vez ahí, en su puesto, los políticos que nos gobiernan se ven expuestos a las exigencias de sus pobladores, que el estrés es mucho. Por eso la frase no es vanidad ni adulación: no es fácil ser político.

Se puede hacer política desde muchos ámbitos, desde una aerolínea, escuela, hospital, en una corporación policiaca, no solo en los partidos políticos; no obstante, es en este último en el cual los protagonistas se ven exteriorizados a la burla pública, y que, como sabemos, ocasionalmente llega desequilibrar emocionalmente a los hombres y mujeres que participan de esto. Ahí es donde se toman grandes decisiones que tuercen o enderezan el camino. Sin duda, no es fácil querer (decidir) estar ahí, ni tampoco estarlo. ¿Cuántos youtubers lo harían?

Se acercan los tiempos que configuren el panorama electoral 2018 en Sayula, Jalisco. Jorge Campos va otra vez por el PRD, Amilcar va por MORENA, Enrique González por el PRI, Beatriz Hernández (ex panista) por MC, Paulino Villalobos por Nueva Alianza; PT, PAN, Humanista, Encuentro Social, independiente, quién sabe. Ahora se pueden reelegir, ¿serán ellos?

Perfiles los hay, gente capaz también. Pero esto es un poco como en la educación básica, cuando vemos que no hay maestros para dar clases no es por falta de ellos, es porque la educación ha perdido su valía ante la sociedad, y a parte el salario en el corto plazo no alcanza, el desgaste llega a ser mucho. Por su lado la política tampoco es muy bien valorada, al menos no en el corto plazo, pero sí (quizá) cuando se piensa en una carrera política de mediano y largo alcance. Por eso usualmente vemos a los mismos. Por eso digo que no es fácil serlo.

PD. ¡Feliz cumpleaños 46 a periódico Tzaulan!


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lunes, 2 de mayo de 2016

Sayulense apoya en labores de ayuda en Ecuador

LPL José Isabeles

De los recientes acontecimientos telúricos en la hermana República de Ecuador, de la región de América Latina la información se disipó con rapidez que hizo posible organizar y canalizar la ayuda, desde México se envió auxilio y nos da gusto mencionar que un Sayulense estuvo integrando los equipos de apoyo.
El Sayulense que estuvo en Ecuador y recién ha llegado a México de nuevo para continuar con sus actividades, es el Licenciado en Enfermería Juan Carlos Macías (a la izquiera) de quien se sabe tiene a su familia por la calle Quintana Roo, en esta ciudad de Sayula. Anteriormente trabajó en Cruz Roja de la localidad, en Protección Civil y actualmente se desempeña como Teniente en Sanidad en la Marina Armada de México, esto en la capital del país.
A raíz del terremoto del 16 de abril pasado, la cifra de muertos ha ido ascendiendo conforme pasan los días hasta contabilizar 660, siendo uno de los últimos datos al respecto, así como unas 25 mil personas damnificadas sin que esto signifique que las estadísticas no se elevarán.

Nos es grato saber que un connacional mexicano y por supuesto de Sayula, quien por cierto fue mi compañero en la Escuela Preparatoria Regional (UdeG) de esta ciudad, fue parte de la misión de ayuda y rescate humanitario en aquél país. Felicitamos y alentamos a nuestro paisano a continuar por la senda de servir a México y a quienes más lo necesitan.

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domingo, 12 de julio de 2015

Del uso de la fuerza y la violencia del Estado contra el magisterio nacional

Llegó el momento de las asambleas magisteriales disidentes, es la hora del primer Congreso Internacional Magisterial.

LPL José Isabeles

En México se viven tiempos difíciles, y quizá se han padecido desde siempre. Durante la colonia española fuimos un país muy desigual, plagado de pobreza. Hoy no somos la excepción. Seguimos igual o peor a la luz de la modernidad, la globalización y los avances científico-tecnológicos con que vivimos. La Independencia tanto como la Revolución Mexicana (hace dos siglos) esgrimió los frutos de la lucha social y las conquistas laborales del mexicano, sin embargo la clase política de la mano de la clase patronal o dueños del capital, tejen día tras día aquellos mecanismos que les permiten continuar explotando al pueblo mexicano, esquilmándole sin el más mínimo remordimiento. Es por ello que debemos despertar.

Cuando el surgimiento del Estado nación se consolidó, lo hizo gracias a uno de los principios fundamentales como es el monopolio de la fuerza y uso exclusivo de la violencia, legal y legítimamente es el Estado a través del gobierno(s) la entidad abstracta que tiene el derecho casi exclusivo de emplearla. Sin embargo, en contra parte es el pueblo quien tiene la potestad exclusiva, natural e insoslayable (lo diga o no un texto constitucional) de modificar abruptamente –si fuese necesario–, la forma de su gobierno, así lo hizo el pueblo francés en 1789, de donde emanó la Declaración Universal de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, así lo hizo México en 1910.

Durante las últimas dos décadas del siglo XX se acrecentaron (¿o continuaron?) las protestas sociales y gremiales de los trabajadores respecto a la pérdida de bienestar, a la pérdida de derechos laborales y muchas de las conquistas que parió la época revolucionaria en México, los ferrocarrileros salían a las calles de la capital desde la década de 1950, los mismos maestros así encabezaban la lucha, el gremio de los doctores y enfermeros(as) a la par, sin dejar de mencionar la lucha estudiantil y su trágico desenlace en los sesentas y setentas. La privatización y el adelgazamiento del Estado cobró vida para renunciar poco a poco a sus obligaciones inherentes.

Actualmente la convulsión social no es distinta: tenemos en el norte de México protestas generalizadas en el valle de San Quintín por la protección de derechos para los trabajadores agrícolas pero principalmente por los abusos a que han sido sometidos; en Guerrero, Michoacán y Chiapas las manifestaciones que han paralizado a la falsa reforma educativa y que paulatinamente se extiende en otras entidades del país como Jalisco, Tamaulipas, Colima, entre otros estados de la República; tenemos estudiantes universitarios que muestran su rechazo tajante a la clase política gobernante, como lo apreciamos en el proceso electoral de junio 2015; recordemos Ayotzinapa y los 43 desaparecidos desde hace casi un año; o la Guardería ABC en Hermosillo, Sonora, Tlatlaya…, recordemos al EZLN, las guerrillas y las autodefensas, por mencionar sólo algunos ejemplos del desastre nacional. Todos estos casos mantienen un origen en común: que se han levantado por los altísimos niveles de corrupción e impunidad, por la injusticia que nos oprime por quienes deberían honrar a su pueblo. Ese parece ser el sello de nuestro presente, ¿lo será de nuestro futuro?

Empero, todos los grupos sociales que al día de hoy se manifiestan y toman conciencia de la lucha social en pro de sus derechos y de los suyos, traducen su esfuerzo en condiciones admirables de logro, sin embargo no es lo único que hay que hacer. Las circunstancias actuales en que viven estos muchos Méxicos nos hacen pensar que los resultados de la lucha social y magisterial no vendrán únicamente por la vía de la protesta generalizada, de las manifestaciones pacíficas o violentas, de la toma de edificios y carreteras y en concreto mediante la toma y paralización de calles, plazas públicas y avenidas completas. Esta ya no es la manera, porque la ‘modernización’ del mexicano y los innumerables distractores que nos rodean, impiden atesorar la sola posibilidad de que así sea, ojalá me equivoque. El país se empieza a poner incómodo.

El movimiento magisterial disidente de México bien puede ser muy dinámico, muy firme en sus decisiones, puede incluso estar bien organizado para concretar los llamados a la acción, y puede también ser altamente combativo al grado de doblegar momentáneamente al gobierno y al Estado en su conjunto, sin embargo la forma más efectiva de traducir sus demandas con éxito es la lucha política, porque la conquista de los derechos naturales del hombre encuentra siempre su materialización en esta arena, la arena política, sea a través de un lineamiento escrito, un reglamento, ley o la misma constitución. Si el magisterio nacional a través del sindicato más grande y más extenso de América Latina (sea oficial o disidente), no cuenta con representación en los órganos legislativos clave como lo es en los congresos estatales, o en el más importante, entre los curules del Congreso de la Unión y a través de sus dos cámaras, difícilmente ganarán la guerra. Podrán sin titubeos ganar algunas batallas, pero jamás la madre de estas. Si la negociación a través de los muchos partidos políticos actuales no es favorable a las demandas magisteriales, tendrá que perseguirse el objetivo de la representación a través de la participación política-electoral activa y constante de los mismos maestros en el orden municipal, estatal y federal. Sólo de esta manera las negociaciones y acuerdos pueden ser más provechosas y menos infructuosas.

Cuando el Estado a través del gobierno federal, hoy encabezado por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), por el viejo régimen, por aquellos personajes y organizaciones satélites que cogobiernan (o mal gobiernan) México en función de la lógica del dinero, la corrupción e impunidad, se cansen de desprestigiar al movimiento magisterial, que actualmente es uno de los más notables a nivel nacional (para bien a través de sus manifestaciones y para mal por medio de los multimedios masivos de comunicación), de propagar y de hacer creer la falaz idea de que la reforma educativa en verdad persigue los intereses genuinos de todo ciudadano a través de la “calidad educativa”, cuando esto suceda el Estado asumirá sin pensarlo ya dos veces el uso de la fuerza y la violencia como la única vía para imponer su absoluta autoridad. Así aplastará a uno de los sindicatos otrora más poderosos de México. Con prebendas, transferencias de recursos a los líderes charros, dádivas de todo tipo, así es como puede paliarse y evitar que la fuerza pública y la violencia exterminen al magisterio disidente. Todo pasará, aplastarán al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), como lo hicieron con los sindicalistas de Luz y Fuerza del Centro (LyFC). El silencio irá tomando el lugar al que está destinado en esta historia, así como ha ocurrido desde la implantación de las reformas neoliberales desde la década de 1970 y con más fuerza desde 1980 y 1990 con la llegada del tecnócrata priísta Carlos Salinas de Gortari, el hombre que quiso ser rey, en clara alusión al documental del mismo nombre.

Desafortunadamente, la verticalidad del grupo de los quinientos en el Congreso de la Unión (léanse diputados y senadores), se representan a sí mismos, a sus intereses y a sus fuerzas partidistas, en segundo y tercer lugar a ellos mismos. Sus reformas estructurales no dejan de ser light para los imperiosos menesteres de la nación toda, en verdad no parece que legislen con la meta de remover y transformar los fundamentos profundos de un país lleno de historia y grandeza. Hoy por hoy se viene echando a perder el conjunto de logros que nacieron con la Revolución Mexicana; perdimos la brújula, erramos en el camino; le dejamos la tarea a la mano invisible, al libre mercado; nos conformamos con la esperanza, con esos sueños que nunca llegan. El mexicano continua haciendo sacrificios, trabajamos más que cualquier país miembro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), y por si fuera pecata minuta: somos los peor pagados.

México es hoy uno de los países con el mayor número de tratados de libre comercio, nuestra economía es la doceava o treceava más importante del orbe, somos un extraordinario país exportador; tristemente la riqueza se concentra en los estratos sociales más altos, lo que ha acrecentado la desigualdad social y disparidad económica. La movilidad social, aquí, es una quimera. Seguimos siendo un país subdesarrollado, en eso nos hemos especializado, somos una de las grandes maquilas del mundo (¿casi?) sin tecnología propia y sede de grandes transnacionales que manufacturan los productos que generan riqueza y prosperidad mas no para los mexicanos. El salario se achica constantemente, perdemos poder adquisitivo como desde hace más de 30 años, el bienestar se esfuma, sólo es para unos cuantos. El número de pobres aumenta día con día, los salarios no crecen más que 2 o 3 centavos de dólar por año. Vivimos todo el tiempo sacrificados, con la bota del capital sobre el cuello. Nuestros políticos quieren que el país crezca, nos dicen que debemos ser más competitivos, educarnos, aprender inglés, ser ingenieros, tecnificar nuestro conocimiento, que sólo así crecerá el país, entre tanto México no crece y continuamos cada día peor. Las oportunidades de prosperidad escasean. ¿De qué ha valido todo cuando nos han vendido y engañado siempre? Hemos perdido la dignidad.

El Estado mexicano ha sido condescendiente con el SNTE y con el magisterio disidente, al primero lo han dejado ser, al segundo le han permitido crecer, esparcirse, movilizarse. Aún no es el tiempo de desaparecer de un plumazo al sindicato magisterial, todavía sirve de algo para el gobierno, ya no para los casi dos millones de maestros a los que se les descuentan de sus quincenas las aportaciones económicas para gestiones sindicales que me pregunto hasta dónde tienen razón de ser. El sindicato aún sirve de algo para el gobierno, de muy poco o casi nada a los maestros. Es probable que a muchos docentes les gustaría la idea de no tener un sindicato fuerte o inclusive de no tenerlo como ocurre en entidades del vecino Estados Unidos (donde el salario mensual promedio oscila los 4-5 mil dólares); a cambio de que el Estado apreciara más el papel del docente, lo dignificara e incluso lo consintiera dada la trascendencia de éste gremio en la vida de los ciudadanos. No obstante, el gobierno parece no apreciar el valor del maestro al frente de la educación, quizá así conviene mantener la realidad con individuos con poca educación y sin criterio propio para juzgar cuando algo está bien o mal, así ha convenido por muchos años y décadas, un pueblo pobre y un gobierno rico.

Nos quejamos mucho, participamos poco. Tenemos poca o nula conciencia cívica. Hablamos mucho de nuestros derechos, poco de nuestras responsabilidades, casi nada de nuestras obligaciones. Esa es la realidad. Exigimos mucho de dientes para afuera, nos comprometemos muy poco.

Resulta así decepcionante sabernos dirigidos por una clase gobernante que no tiene clase, y sí una visión cortoplacista de las circunstancias en que vivimos. La burguesía de este país no se rebela contra el poder, porque mantiene las componendas muy bien atadas. No le conviene echar por la borda el maridaje en esta travesía egoísta, ególatra y egocéntrica que ha tejido con el tiempo. Allá los de abajo que se arreglen con su suerte. Las migajas del burgués insensible caen a la base de la pirámide; cada día es más difícil sobrevivir, porque así no se vive. El Estado se ha vuelto irresponsable con sus ciudadanos, rehúye a sus deberes y deberíamos discutir el replanteamiento del Estado en nuestros tiempos.

Es difícil pronosticar el destino de una nación como esta, pero sí es de afirmarse que sólo un liderazgo fuerte y acompañado de un auténtico proyecto de nación y Estado, harán posible el giro de 180 grados que requiere a gritos desesperados nuestro territorio. Un liderazgo fuerte es capaz de movilizar a las grandes masas y despertar las conciencias, porque jugar a ser pequeño no sirve al mundo.

Los maestros de México han de estar unidos y actuar con base en las legítimas demandas de sus agremiados. Es impensable no diversificar sus formas de acción en esta lucha, las marchas son una opción; la violencia es otra de ellas; el cabildeo constante con aquellos proyectos progresistas y no progresistas es igualmente urgente; la formación y encumbramiento de nuevos líderes magisteriales es otra vía prometedora; la rápida y oportuna instrucción y movilización de alumnos y padres de familia es prioritaria, pues de qué lado está el pueblo si no es del de sus hijos y su futuro mismo. La cohesión social es fundamental ante estas circunstancias. Llegó el momento de las asambleas magisteriales disidentes, es la hora del primer Congreso Internacional Magisterial, porque el Estado no debe rehuir a su obligatoriedad en la materia, como sí lo ha hecho y ha abandonado otras tareas.


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